Está considerado un país caluroso, pero, dependiendo de la época y la zona a donde se viaje, el clima sufre grandes variaciones. Los meses de noviembre a febrero son los más recomendables para viajar a Egipto; las temperaturas empiezan a descender, alcanzando por las noches los 0ºC en algunos puntos del delta y costa mediterránea.
Los meses de marzo a junio también se consideran idóneos para visitar todo el país de Egipto: la capital, la costa mediterránea, los oasis occidentales y la parte sur.
De julio a septiembre el viajero se encuentra con temperaturas temibles. Como ejemplo, los casi 50º C en algunos puntos del delta y costa mediterránea.
Si la intención es conocer la costa del mar Rojo, junto al litoral de la península del Sinaí, se puede elegir cualquier época, ya que estos puntos, debido a su situación geográfica, mantienen una temperatura muy agradable la mayor parte del año.
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