Los antiguos egipcios tenian mucho cuidado y eran muy responsables en temas de estética y salud. El clima de Egipto no es muy favorable y entre tanto aire desértico y el calor intenso, los antiguos se las rebuscaron para mantener un cuidado minucioso de su higiene y belleza, utilizando desodorantes, pastillas para el aliento y perfumes. Las mujeres contaban con varios tipos de productos naturales para cuidar su piel y combatir arrugar, ala vez que evitaban exponerse al sol y no salían a la calle sin maquillaje.
Desde el Periodo Predinástico los hombres y las mujeres del Antiguo Egipto se protegían y embellecían los ojos con mesdemet o khol: un polvillo negro que, mezclado con agua, se empleaba como antideslumbrante del sol, protector de enfermedades oculares y también como repelente de insectos con sólo trazar una línea alrededor de cada ojo.
Hasta la Dinastía IV se empleaba una sombra verde sobre los párpados y se oscurecían las cejas y pestañas con el mismo mesdemet y la ayuda de palitos realizados en madera, metal o hueso; antecedente de nuestra actual máscara de pestañas. Los labios y las mejillas también se maquillaban con oxido de hierro humedecido para dar un tono rojizo.
La manicura y pedicura no se quedaban atrás, pues hay documentos que hablan de especialistas para estas tareas. También combatían las estrías con aceites especiales durante el embarazo, y la depilación fue el más importante de los rituales de belleza. Esta jugó un papel básico especialmente entre el clero. Y entre los tantos rituales de belleza, utilizaban la leche como desmaquillante, hidratantes a base de miel, y tomaban sesiones de masajes con esencias aromáticas.
Ya vemos lo importante que era para los antiguos egipcios el cuidado de la estética y para esto utilizaban un sin fin de utensilios: desde pinzas para eliminar cualquier bello no deseado, cuchillas para rasurar, tarros para ungüentos, recipientes para el khol, espejos, peines y un todo lo que jamás debe faltar en un completo tocador. |
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